INVESTIGACIÓN EN CIENCIA DE LOS ALIMENTOS
miércoles, 10 de abril de 2013
martes, 26 de febrero de 2013
Cómo comenzar a escribir bien: redacta correctamente.
Saludos colegas:
¡Anímate! Arriésgate a escribir correctamente.
¿Cómo les va? Espero que estén bien y que se sientan listos para comenzar una nueva etapa en sus vidas de estudiantes y también como personas.
En esta sesión, tendremos la oportunidad de diferenciar la expresión verbal de la escrita, que aunque pareciera evidente, debe quedar claro que no son la misma cosa y que por tanto, para una y otra manera de darse a entender, existen marcadas reglas que hacen que quien se expresa, pueda hacerlo correctamente.
Vamos a empezar:
El hombre ha pretendido expresar ideas y sentimientos prácticamente desde que pudo ponerse de pie, sin embargo, cuando fue mono, también articulaba sonidos y hacía ademanes que los demás animales de su grupo, podían de alguna forma entender. Eso sí, tenían que ser del mismo grupo, pues entre ellos existía un código que les permitía saber que sonido y ademán, formarían una expresión determinada y así podían comunicarse.
Sólo que el hombre se destacó del resto de los animales porque, dentro de las cosas que pudo hacer durante su desarrollo prehistórico, estuvo el articular palabras. La lengua, el paladar, los dientes, la glotis, la garganta, la nariz, los pulmones y las cuerdas vocales, son los elementos que en conjunto funcionan para pronunciar un sonido determinado, que emitido en cierta forma, integra una serie de elementos que enlazados en el código correspondiente, se transmiten en forma de ondas sonoras a un receptor, formando un mensaje que es recibido, codificado y posiblemente reformulado en un nuevo ciclo al que llamaremos retroalimentación.
No siempre el mensaje es comprendido por el receptor, pues pudiera ser que el interlocutor no sepa el código, o que no se haya dicho en forma clara; pero también porque en el camino, éste se perdiera por diferentes barreras que pueden distorsionarlo, como el ruido, el canal (medio de transmisión), o el entorno.
De manera que una persona que habla, lo hace casi siempre para darse a entender. Si observamos a nuestros compañeros de clase cuando estos hablan, modulan su voz de cierta forma en la que las expresiones toman diferentes sentidos inclusive usando las mismas palabras. Cosa que podemos observar muy claramente, y por desgracia, cuando los chicos de ciertos grados de preparatoria, por ejemplo, se llaman a sí mismos en una forma muy común entre ellos, y que puede ser lo mismo una escandalosa forma de insultar a alguien, o el equivalente a llamarle por su nombre, todo está en el contexto, modulación del tono e interpretación de lo que se quiso dar a entender.
También, estás expresiones del habla, llevan consigo algunos ademanes (expresiones no verbales) que son codificados por el interlocutor cuando son observables, pero que incluso, quien habla, los hace aún que quien escucha no esté presente, como cuando explicamos a alguien cómo llegar a la fiesta por teléfono, haciendo la seña de la esquina, el semáforo, el puente que tiene que bajar, la pendiente que tiene que subir, la vuelta a la derecha o en u, etc.
Cuando uno habla no necesita hacer observables las pausas entre una idea y otra. Hay quienes inclusive hablan sin dejar ningún espacio entre las oraciones dichas. Estos peculiares hablanchines, y todos nosotros, podemos repetir muchas veces una misma palabra en una sóloa oración sin que se nos penalice por ello, pues el habla, siendo un recurso que tiene fundamentalmente la idea de darse a entender, puede usarse sin tapujos, aunque cabe decir de paso que se reconoce la cultura de una persona, cuando esta se expresa correctamente y con un vocabulario nutrido.
Veamos el siguiente ejemplo:
Doña Juana y yo platicábamos en el jardín. Ella me decía enojada:
-- ¡No!, le digo. No puede ser que nos traten así, deveras manito. ¡No se vale!, le digo. Hay un respeto. Vámonos respetando, le digo. Y me dice: No ira, deveras que yo no quise que así fuera. Dice. No. Haber como le hacemos pero no. Deveras que no vuelve a suceder de nuevo. Enserio, manita. Y que le digo: No, pues sí. De que no nos vamos a dejar, pues no. Se pasan deveras, le digo. O ¡cómo ve usted joven?
Entonces le contesté optimista:
-- Pues yo pienso que usted y ella, deberían de esclarecer sus diferencias, porque a la larga "más vale un mal arreglo que un buen pleito". Inclusive, creo que, para ser más preciso, usted ni siquiera debería de preocuparse por la actitud que tomó la persona con quien tuvo el disgusto. Me parece que si bien usted no comenzó el litigio, debería ser ella quien emitiera por primera voz su consternación por el asunto y ofreciera sus disculpas. ¿No le parece?...
Si volvemos a leer estos párrafos anteriores, podremos imaginar que Juana me platicaba de un altercado, que tuviera con su vecina. Ella, expuso sus ideas en términos de sus emociones y de cómo sabe establecer una comunicación efectiva a partir de un modelo gramatical muy escaso. Esto no le impidió que se diera a entender. Pero, seguramente que yo, al contestar a su interrogante, le dejé muchas dudas, pues quizá Juana no conozca el significado de todas las palabras que enuncié; además de que también debí de parecerle soberbio y exagerado. Tal vez nunca más me pida consejo.
Igual que al hablar, al escribir debemos saber a quien nos vamos a dirigir para poder transmitir el mensaje efectivamente. De acuerdo con la forma en la que abordemos el tema, nuestros lectores se sentirán con deseos o en franca apatía, por empezar o continuar leyendo. Debe existir un órden de ideas y una forma clara de darlas a conocer. Luego, las palabras deben dar cabida a la imaginación, suplir la entonación y expresar correctamente lo que queremos decir, pues una palabra o signo de puntuación, mal puestas en una oración, puede cambiar completamente el contexto de la misma y decir otra cosa. Ejemplo:
La perra de mi Tía, se comió todo el pastel.
La perra, de mi Tía, se comió todo el pastel.
La perra, que tiene mi Tía, se comió todo el pastel.
La perra, que mi Tía tiene ¡se comió todo el pastel!
Mi tía tiene una perra, que se comió ¡todo el pastel!
La mayoría de los alumnos, cuando escriben lo hacen como cuando hablan; razón por la cual, en sus textos, reina la confusión, el desánimo, la desmotivación por la lectura y sobre todo, la mala transmisión del mensaje que quieren dar a entender.
Muchas muletillas se repiten en un párrafo, una y otra vez, porque así hablamos, como por ejemplo:
Los aztecas fueron un pueblo prehispánico, que practicaba el canibalismo y que comían flores e insectos. Dado que no había otras cosas que comer, se dice que estaban sanos, y es que no había frituras que engordaran a los antiguos. ¿Qué podemos destacar de esto? Que ellos comían lo que había a su alcance y que en lugar de que estuvieran gordos, eran sanos, al grado de que iban a la guerra. Y es por eso que yo quisiera que todos conocieran lo que se cocinaba en aquellos días en que los prehispánicos vivían. ¿O qué? ¡Queremos quedar ignorantes?
Así que podemos decir que el estudiante promedio, no escribe, habla escribiendo. Para que tú no seas de ese grupo, tienes que pensar en que redactar no es como hablar. Se de hacer de una manera adecuada y para un propósito determinado, pensando en que quien lee lo que escribes, debe inferir el mensaje que le estás transmitiendo a través de las palabras.
La mejor forma de entender esto es con lo siguiente: trata de leer algo que te agrade en voz alta. Hazlo sin prisa y si equivocarte. Da en cada coma una pausa y en cada signo una entonación apropiada. Piensa en que eso que estás leyendo, es la voz de alguien más que sale por tu boca. Busca en la lectura imaginar las cosas que lees y también en entenderlas. ¿Cómo estuvo?¿fue diferente? Ya verás que te irás acostumbrando y mejorarás también tu lectura en voz alta. Pronto podrás escribir muy bien. Mientras más leas, más fácil será para ti enfrentar este reto. Lee lo que sea por principio (poco a poco te irás dando cuenta de aquellas cosas que valen la pena), pero hazlo cada día de tu vida.
Así como no pudiste aprender a escribir en un día, tampoco aprenderás a hacerlo correctamente de la noche a la mañana. Tienes que hacer muchos intentos antes de consumarte como un buen intérprete de la palabra escrita. Pero sé que puedes hacerlo. Esto te dará la posibilidad de ser mejor en muchas áreas y por tanto podrás sobresalir de entre muchos otros que no han desarrollado estas habilidades. Servirá para hacer un buen informe de trabajo, un reporte de ventas, estandarizar correctamente una receta, hacer la metodología para su desarrollo; escribir una investigación, una tarea, una columna en un periódico, en una gaceta; para hacer un discurso de promoción, un spot de televisión; una carta de amor... En fin: quien estudia en una universidad y no sabe escribir correctamente es un ignorante con remedio, pero quien sale de la universidad y aún no lo hace, es un fracaso para la educación, para su comunidad estudiantil, para su sociedad y para sí mismo; y, aveces, no tiene más remedio.
¡Anímate! Arriésgate a escribir correctamente.
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Escribe una reflexión sobre lo que se ha expuesto en esta entrada del blog; hazlo al final de la misma, escribiendo al terminar el (los) parráfo (s) escrito (s), tu nombre. Revisa el ejemplo adjunto en comentarios.
Valor de aplicación +5 décimas por comentario y +1 punto por replicar un comentario hecho.*Aplican restricciones: sólo se abona, sí el comentario es inteligente y realmente estiba en un punto interesante, del que todos podamos opinar y aprender. Por el contrario, si el comentario es malicioso o fútil, se descontará -1 punto.
lunes, 25 de febrero de 2013
| Sitio virtual para la asignatura de Investigación en ciencia de los alimentos Por el Chef Luis Fernando Sámano Paniagua Docente y Asesor Culinario chefers@msn.com
Hola. ¡Bienvenido!
En este Blog, estarán disponibles todas aquellas lecturas, tareas, cuestionarios, guías, rallys, publicaciones, investigaciones, videos, sugerencias de consulta, temario, bibliografía complementaria sugerida y rubricas de evaluación; para que tu puedas consultarlo en el tiempo y la forma que más te convenga, ya sea desde tu móvil o computadora.
La idea es que ustedes y yo, podamos estar en contacto aprovechando los recursos tecnológicos, a los que la gran mayoría, sino es que todos, tenemos acceso; reposicionandonos así, en un nuevo lugar respecto a la manera de formar y educar a nuestros futuros líderes culinarios.
Te deseo la mejor de las suertes, recordándote que todo lo que vale la pena, se logra con esfuerzo.
¡Muchas felicidades!
Chef. Luis Fernando Sámano Paniagua.
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